martes, 22 de mayo de 2012

ADAGIO, de ALBINONI




Me gusta cerrar los ojos y mantenerme en ese espacio que discurre entre la vida y el sueño.

Unas notas suenan acompañando este adagio lleno  de múltiples sonidos y cadencias.

El alma cae durante unos minutos y busca en los profundos misterios de nuestra alma.

Cuando me acoplo al vaivén de mis recuerdos, siento como retrocede el tiempo, y veo unas escenas que creía olvidadas.

Pero de nuevo, la solemne tristeza de esta música, me anima a continuar en mi recorrido continuo.

Me llena de una congoja aplastante, y parece conducirme hasta el final.

Llorarán los pétalos de las rosas cuando pierdan su color,  sangrará la vida hasta quedarse sin ninguna gota de sangre, y las hojas de los árboles iniciaran su lento descenso.

Una playa desierta, una tarde que se muere, unos ojos que no pueden mirar...

Una mano que se ha quedado fría, unos labios que no volverán a sonreír jamás.

 Y en el último discurso que murmurarán los hombres, los lamentos de los demás inundarán el aire.

Sombras y oscuridad.

Recuerdos que no volverán.

Es la vida un camino triste cuando llegamos al final.

Ecos de amargura, intensa soledad.

Durante unos minutos, mientras escucho este adagio, el corazón al mismo tiempo que se satura de melancolía, parece aceptar a la eternidad.

Mapa

Visitantes recientes