sábado, 28 de marzo de 2015

SENTADA DELANTE DE UNA TAZA DE CAFÉ



 Feliz sábado a todos. Hoy os muestro mi relato "Sentada delante de una taza de café", que está incluído en mi libro "AROMAS DEL ATARDECER". Espero que sea de vuestro agrado. 

 

                                         

 

SENTADA DELANTE DE UNA TAZA DE CAFÉ*




        Sentada  delante  de una taza de café,  observa como  la tarde se desliza junto a ella.

     Está   lloviendo   en   esa  tarde  en   la  que  desmenuza despacio su melancolía.

     La taza de café desprende su aroma, que con intensidad, se despliega ante su olfato,  embriagándola de los recuerdos de otras tardes, de otros aromas compartidos.

     Mientras, la lluvia sigue cayendo.

     Las gotas resbalan por la ventana, mojando los vidrios que van  empañándose cada vez más.

     Se levanta un momento para observar el mundo, que a través de los cristales, aparece borroso ante ella.

     Desde   su   altura,    ella   divisa   las   siluetas  humanas empequeñecidas,  corriendo deprisa algunos, cobijados bajo los paraguas otros, salteando los charcos sin parar. Los   truenos   resuenan   sobre   el   gris  del  cielo,  que monótono,  se abate sobre la ciudad.

     Un suspiro se escapa entonces de su boca, unas lágrimas comienzan  a  aflorar  de  sus  ojos,  y  una  pena la obliga a cruzarse de brazos, como en un último intento de controlar su corazón.

     Decide  volver  a  sentarse  delante  de  su taza  de  café.

     Ha  dejado  ya  de  humear,  el  líquido oscuro le invita a que   ella   disuelva  en este un  par de terrones de azúcar. Y  tras contemplar que no queda ningún rastro visible de ellos, se dispone a llevar la taza a su boca.

     Pero  un   relámpago   inunda  de  luminosidad  el  salón durante   unos  instantes.   Y  ella  se  detiene,  apenas  la ha probado,  vuelve  a  colocar  su taza en el plato. Y piensa…

     Está  a  oscuras.   Sumida  en las sombras, se esconde de toda luz que le otorgue un poco de claridad.

     Desde  la lejanía del tiempo,  acuden como un asalto, los recuerdos de  otras tardes de lluvia,  de otras tardes de café, de unas risas y besos.

     Risas   que  quisiera  volver  a  oír,   y  que la llenaban de alegría. Besos que quisiera volver a sentir.

     La soledad se hizo su amiga cuando él se fue.

     El  desánimo  le  dio  la  mano  para  convertirla  en una figura lastimera.

     Hay otros  momentos en su  vida, que a veces,  aparecen ante ella para rescatarla de su desencanto.

     Son  aquellas  otras  tardes que salen a su encuentro, que la llaman, diciéndole que escape de su íntima reclusión en la que  se  oculta.  Tardes llenas de esperanza que quieren que ella   recupere  un   poquito   de   felicidad.   Tardes  que  le aconsejan disfrutar de los momentos, de la compañía, de las palabras amables y de los paisajes bellos.

     — ¡Camina! —le   dicen   en  su  vocabulario interno—. ¡Corre  bajo  la  lluvia!,  mójate los labios  con  el agua de  la vida,  vuelve a pasear bajo los  árboles, regala  tu canto a los demás.

     Ella se tapa los oídos para no escuchar.

     Triste y cansada, se acaba por fin la taza de café. Se le ha quedado  fría.  Hasta  el  azúcar  que  lleva  se  ha teñido de amargura.

     Mientras la lluvia sigue cayendo,  las voces de su interior le siguen aconsejando sin cesar:

     — ¡Levántate y olvida!

                                  



                                              *  *  *  *  *  *  *





*Esta    es    la    nueva    versión    de mi   relato  “Sentada   delante  de  una  taza  de  café”, que  fue seleccionado para el libro “Certamen Relato Breve 1 Imprimatur”. Editado en el año 2011.


                                     


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